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From "Down the Little Cahaba"

Years back, at the beach, with piles of shells
In our laps, with the first final separation on us,
One asked: How do we know you won’t forget us?

I told them how they had moved in my womb: each
Distinct, the impatient older, the steady younger.
I said: I can never forget you. You moved inside me.

I meant: The sound of your blood crossed into mine.


Anos atras, en la playa, con pilas de caracoles
En nuestros regazos, con la primera separacion final sobre nosotros,
Uno de ellos pregunto: Como sabemos que no nos vas a olvidar?

Les dije como se habian movido en mi vientre: cada uno
Diferente el mayor, impaciente el menor, reposado.
Dije: Jams puedo olvidarlos. Se movieron dentro mio.

Quise decir: El sonido de sus sangres paso a la mia.

Poema para mis hijos

Cuando ustedes nacieron, todos los poetas que conocía
eran hombres, papás elocuentes sobre sus bebés
durmientes y el futuro: Coleridge a medianoche,
la plegaria de Yeats pidiendo que su hija careciera de opiniones
que su hijo fuera grande y poderoso, que pensara y actuara.
Ustedes han leído la sonora elocuencia del nuevo padre,
feroces chispazos escritos en una casa silenciosa
respirando con el sueño exhausto de la madre.

Cuando vos naciste, mi primer hijo, lo que pensé fue
leche: mis pechos paspados, hinchados, pero no alcanzaban
cuando despertabas. Con vos, mi hijo menor, no
pensé: la cabeza tendida por tres días, inconsciente
por la anestesia peridural, paralizada
de la cintura para abajo, sin poder caminar.
Su padre era entonces
el poeta que yo había dejado de ser cuando me casé.
Me ha costado años escribirles esto.

Tuve que hacerme de un futuro, obstinada, voluble,
lasciva, una pensadora, una caminante infatigable,
transgresora sin condena, furiosa, gritona,
voluptuosa, una amante, la que huele sangre,
leche, una mujer tan mezquina como pueda serlo algunas noches
una existencia a la que pudiera rezarle, capaz de
poesía.

            Y aquí estamos ahora. Ustedes son hombres,
y yo no soy la mujer que los acunó
en el suave vaho de la penicilina, la leche agria,
la chica que no podía imaginarse a sí misma
o un futuro más allá de una habitación de tibios muros,
que no tenía palabras, salvo la papilla de lo predecible,
y entonces, en aquellas noches, no pudo pedir por ustedes.
Pero ahora he hablado, de mí, yo misma, yo puedo pedir
para ustedes: que conozcan el mal cuando lo huelan;
que conozcan el bien y lo practiquen, y vean como ambos
corren desatados por entre sus vidas; que entonces recuerden
que ustedes vienen de la tierra y de la historia; que elijan
la memoria, no la anestesia; que tengan un trabajo
al que amen, sin estorbar a nadie, un sendero que cruce
las marcas fronterizas en donde cuestionen el poder;
que sus amores los igualen pensamiento por pensamiento
en el largo calor de la sangre y en el hecho del hueso.

Palabras ni tan románticas ni tan grandilocuentemente brindadas
como si les ofreciera el universo y lo pusiera
a su disposición.
                                Sólo puedo rezar:

Que jamás le pidan al clima, la tierra,
los ángeles, las mujeres, u otras vidas, que les obedezcan;

que se acuerden de mí, como quien los cruzó y los volvió a
cruzar,
                        como una mujer avanzando lentamente hacia
un lugar desconocido en donde ustedes pudieran estar conmigo,
como mujer a pie, alargando el paso.


Traduccion por Carlos Schroeder  Elfinster@aol.com
From Crime Against Nature/ Crimen Contra la Naturaleza (Firebrand, 1990)
Minnie Bruce Pratt

 

Crime Against Nature by Minnie Bruce Pratt
is currently out-of-print. Occasionally copies can be found at the used book site http://www.abebooks.com.
 
An extensive selection of poems from this book is available in
The Dirt She Ate: Selected and New Poems by Minnie Bruce Pratt (University of Pittsburgh Press, 2003).
http://www.upress.pitt.edu/upressIndex.aspx